Nos pilló el cambio de hora el dia de la Blakedada, por lo que dormimos una hora más, pero la tarde se nos hizo corta y la noche nos estuvo acompañando. La luz era escasa para una fotógrafa inexperta, y mas que captar instantáneas las atrapaba a golpe de azar.
Afortunadamente pudimos disfrutar con creces de otros sentidos: el gusto, con unas exquisiteces culinarias con las que nos sorprendieron algunos de los presentes;el oido, conversaciones interesantes con toda clase de recuerdos, (incluso algunas cancioncillas en voz baja), y risas contagiosas; el tacto, nutritivos besos y abrazos. Y algunos tuvieron la suerte (o la valentía) de experimentar otro sentido: la ingravidez, conseguida gracias a los esfuerzos de los manteadores. Gracias a todos y hasta la próxima, que no tarde mucho.
(las fotos de los manteos no son muy claras,pero las colgaré otro dia)
(las fotos de los manteos no son muy claras,pero las colgaré otro dia)
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